domingo, 2 de junio de 2013

Quizá el error nos salve.

Quizá sea la juventud la que nos mate. La que nos corte las alas. Somos burbujas que intentan llegar lo más alto que pueden antes de explotar. Somos un barco sin capitán que se aproxima al acantilado sin poder frenar. Pero... ¿y si somos inmortales? ¿y si esquivamos el corte? ¿y si llegamos a tocar las nubes? ¿y si el viento que roza las velas nos hace girar lejos de las rocas? Y si... ¿es para siempre?

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