martes, 10 de abril de 2012
Llego la tormenta.
Hoy, ha sido uno de esos días que empiezan con sol y acaban con lluvia. Uno de esos días que al principio transmiten alegría, pureza y luminosidad, es durante ese período de tiempo, cuando los sueños pueden llegar a cumplirse. Cuando todo el mundo tiene esa sonrisa en la cara que hace que te sientas segura, sea cual sea el lugar en el que estés, es acogedor, eso sí, gracias a la compañía. Luego, llega la parte jodida. La oscura, la triste. Aunque no siempre tiene que ser así. A mí, por ejemplo, me gustan las tormentas, me relaja el sonido de la lluvia cayendo, y colisionando contra el suelo o el cristal del balcón de mi habitación. Pero, también puede ser una de esas veces en las que mas que relajarte te deprime tanta oscuridad. Depende del momento y la persona, nunca del día, un día puede ser mágico, incluso sumido en la oscuridad.
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